La vida rota de Eduardo Fontán

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La vida rota de Eduardo Fontan es la primera novela de José Luis Ríos Jorquera, natural de Cazorla (Jaén) y Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid en 1979, después de escribir varios textos de teatro y poesía, demostrando que no hay estilo que se le resista.

Con La vida rota de Eduardo Fontán, nos encontramos ante un texto escrito sin pudor ni complejos, una obra que nos embauca desde el primer momento con una historia que, como el mismo autor nos confiesa, nace de las entrañas, como debe ser el arte de la escritura, real y sin medias tintas, una novela que transpira visceralidad y autenticidad, que convence, te engancha, te coge de la mano y te lleva de paseo por el Madrid reciente de las tramas políticas y policiales de la corrupción y por un momento crucial en la vida de su protagonista, esperando y deseando que no te suelte.

Eduardo Fontán, homosexual maduro, agente de seguros, vividor y triunfador, se mantiene en una nube en la que todo transcurre sin dramas, sin demasiados esfuerzos, una vida que pudiera calificarse de superficial, que no ofrece resistencia para ser vivida. Pero nada dura demasiado y, sin pretenderlo, despertará abruptamente para descubrir que la falta de consistencia, de gravedad y verdad en la que ha vivido no merece la pena que se continúe.

La vida rota de Eduardo Fontan nos habla de una muerte violenta, que resultará ser un crimen, aunque aparentemente y en un principio es solo un accidente de circulación, el amor como pasatiempo, la amistad como último bastión, la política y la corrupción, sutilmente y nunca declarada, frontera de lo aciago y de lo tenebroso, y la contraposición del deseo de poder para ascender en un partido político y el deseo sexual promiscuo como búsqueda del amor, forman parte de esta coctelera que soslaya la novela negra, sin pertenecer a ella, un paseo al filo de un precipicio que no se ve, pero que se percibe, que se acerca inexorablemente, que no se puede evitar porque no se le mira.

La vida rota de Eduardo Fontán

Así es La vida rota de Eduardo Fontán, una novela que sabe ligera, pero que deja un profundo poso, que no queremos abandonar porque nos gustan sus personajes, porque nos enamoramos un poco de Eduardo y de su estilo de vida disoluto, liberal, sin complejos. Entendemos, compartimos y disfrutamos su forma de ver la vida, nos divierte y queremos seguir viéndola tal y como él la contempla, quizás porque en lo superficial encontramos el mejor de los pasatiempos, aunque, como suele ocurrir con aquello sobre lo que no se profundiza, tarde o temprano descubriremos que lo que nos rodea es, en gran medida, mentira.

Una lectura implacable, sin concesiones. La vida rota de Eduardo Fontán es una novela completa

La lectura se nos hace tan liviana como la vida de su protagonista, fácil y exitosa, nos sentimos profundamente identificados con su relación de amistad a prueba de discusiones airadas y bromas dialécticas extremas con Ángel (Angelito), con el amor dulce y seguro de Manuel, con su hermana, lejana y cercana al mismo tiempo, con los muchos personajes que le rodean, todos ellos bien definidos, muy creíbles, con carácter y personalidades particulares que dan a la novela esa consistencia de realidad indispensable en toda buena lectura, pues si de algo habla esta novela, es de caracteres y de personajes, sin desmejorar en su sentido estético y visual, es, en definitiva, una novela completa.

Mención especial se merece la forma que tiene José Luis Ríos Jorquera de tratar los diálogos entre personajes, sinceros y directos, sin concesiones, la autenticidad más procaz, la que realmente suena cuando estamos con los amigos, la que describe un mundo sin hablarnos directamente de él. En el desarrollo de los diálogos es donde, a juicio de este que os escribe, encontramos el tesoro más brillante, el valor más puro, del estilo de nuestro escritor, al que agradecemos sinceramente que nos haya confiado esta obra que consideramos perteneciente al realismo crudo y desnudo que define una sociedad desvertebrada, cuya única salida es la huida de sí misma, representada finalmente por la fuga a la tranquilidad de una hacienda en un pueblo remoto o el dolor del despertar en una clínica de la ciudad.

Presentación de la novela en la librería Muga de Madrid

De izquierda a derecha: Pedro Molino, editor, José Luis Ríos Jorquera, autor, y Federico Volpini Sisó, guionista de Radio 3

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